¿Si tuvieras que definir de manera
concisa la sensación que te produce el estado actual de las cosas en el mundo
del arte en qué aspectos te detendrías como más importantes?
La primera sensación es la de
multiplicidad pero no unida a grandes posibilidades sino a una especie de
"horror vacui" agobiante y con varias vertientes:
1. Intoxicación en cuanto a la
gran cantidad de "artitas" y "obras artísticas" que se denominan como tales bajo
el amparo de la definición de Umberto Eco de que "arte es todo lo que el
hombre llama
arte". Esto que puede considerarse como una invitación a la libertad puede
convertirse también, como así ha sido, en un paraíso para los pseudo artistas y
un látigo hiriente para los que poseen sensibilidad artística tanto si son
artistas o si son amantes del arte.
2. Falta de honestidad por parte
de los artistas y de los que los rodean convirtiendo el Arte en un fenómeno
exclusivamente comercial y de inversión dejando al lado cualquier aspecto de trascendencia
humana. Esto ha
derivado en la cotización altísima de determinadas obras por haber sido
atribuidas a un determinado artista; si el experto cambia de parecer y decide
que la obra es "falsa" no vale nada, pero ¿qué significa que es falsa? ¿que no
es artística?, no, porque no se sabe en qué consiste esto sino que significa que
no es de una determinada marca comercial o empresarial, siendo por ejemplo el
caso de la "empresa Van Gogh" que no valía nada en vida del mismo pero que
gracias a un buen marketing su calidad artística fue revalorizándose a la par
que su valor comercial, los críticos en
su día no vieron el negocio y no lo consideraron arte, hoy sí han visto el
negocio transmutando sus nuevos valores comerciales a sus cualidades artísticas.
De este modo y obviando por un momento la verdadera calidad de Van Gogh nos
damos cuenta que, salvo para esa parte ya consagrada por los centenarios,
el verdadero motor que otorga "calidad" a una obra lo encontramos en la
caprichosidad de una "élite" que decide quién y quién no tendrá valor económico.
Si bien es cierto que el arte creció supeditado por estructuras de mecenazgo, la
clase social que regentaba la moda artística nunca perdía la perspectiva ni los
valores artísticos. En el pasado, para que un artista pudiera vivir
descuidadamente de su obra la primera condición (sine quanon) era mostrar
maestría en su labor; alcanzado este nivel la habilidad de congraciarse con
aquellos que ostentaban el poder era la etapa que le otorgaría mayor o menor
status social. Hoy el propio artista carece de honestidad puesto que no admite sus
carencias, no reconoce a sus maestros y es tan orgulloso que pretende hacernos
creer que pinta un cuadro con fondo negro y un punto blanco porque ya ha
superado a Velázquez; yo digo que el que promueve y defiende esto en realidad no
es un amante del arte, ni siquiera alguien a quien no le importe el arte pienso
que es alguien que odia el arte porque si no, no se comprende la defensa de
argumentos que se desmoronan sólo con visitar un buen museo.
3.
Saturación de
imágenes; tenemos a nuestro alcance tal cantidad de estímulos visuales y de
obras que nos presentan que no nos concedemos el tiempo necesario para que nos
comuniquen lo que quieren comunicar, la pintura necesita un cierto tiempo para
que recorramos esos ritmos visuales que se nos proponen al igual que la música
necesita unos tiempos para ser ejecutada, hoy vemos pintura como si escuchásemos
sinfonías a mil revoluciones, quizá esa falta de tiempo haya conducido a que la
propuesta sea tan simple, quizá si fuese más compleja no tendríamos tiempo de
detenernos a descubrirla.
4. La gran paradoja del arte
actual. En el mundo racional se defiende por el hombre racionalista que el arte
no pertenece a la razón, no tiene porqué tener fundamentos técnicos y es fruto
de lo irreflexivo e inconsciente ¿Será por ello que han puesto en EEUU a los
chimpancés a pintar y encuentran que lo hacen muy bien? ¿Sería hoy capaz un
crítico de diferenciar la obra de un chimpancé de la de un humano progre y
moderno? ¿Sería capaz un experto en Arte contemporáneo de colocar correctamente
un cuadro de la pared si el artista no le dice las coordenadas de lo que va
arriba y abajo? ¿Si el arte es un medio de expresión porqué nos lo explican?¿Si
no es un medio de expresión qué es? ¿decoración?
5. Falta de contenido en el más
puro sentido expresivo ya que muchas obras actuales pretenden que gracias a la
descontextualización de determinados objetos (véase una cama en una sala de
exposiciones, etc.) se produce una reacción en el observador, ello es cierto
pero ¿es esta reacción artística? ¿no nos produce también una reacción un
incendio o la visión de un insecto y no por ello se convierte en Arte? ¿tendría
que suceder lo anterior en una sala de A.R.C.O. y con el beneplácito de los
críticos se convertiría en artístico?.
Yo no pretendo dogmatizar el entorno
o el ámbito artístico, siempre defenderé la libertad y el derecho que tiene todo
aquel que sienta deseos de enfrentarse a la actividad creadora, lo que si
pretendo es que los que desarrollan su libertad bajo el cajón de sastre del
vanguardismo, de expresionismo abstracto y otras denominaciones no traten de
encumbrarse a sí mismos diciendo que ese es el único camino, que su arte sí
responde a la sociedad actual, que no son comprendidos aunque tienen el amparo
de casi todas las instituciones “comerciales”, que no traten de tirar por tierra a
aquellos artistas que buscan otras formas, otras bellezas y otras raíces.
Pido honestidad artística, el
asombro ante una obra no es la garantía de la calidad de la misma, también
tendríamos asombro si comprásemos una novela de 500 páginas y todas estuvieran
en blanco, o en rojo, o con la misma palabra repetida, etc,. ¿Sería una errata o
error de Imprenta? O ¿sería la última ocurrencia del poeta
expresionista-abstracto que ha superado a Cervantes?, lo que está claro es que
si hay un buen motivo económico para defender esta última hipótesis surgirá
varios críticos que defenderán a ultranza este alarde poético y nadie dirá nada
porque si lo hiciese parecería ignorante a ojos de los demás, insensible y sobre
todo carente de todo vestigio de modernidad, y en este país somos muy muy
modernos.
