ANA PARDO - OTRA BELLA MANIERA

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BIOGRAFÍA

"La vida es continua elección, escogemos una para abandonar un millón,
pero incluso para aquellas que adoptamos debemos priorizar su orden,
elegir nuevamente."
- Ana Pardo -

 

 

FIGURA

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   Ana Pardo nació en Langenau (Alemania), que aunque se trate de un pequeño pueblo desconocido incluso para los propios germanos, marcó a esta niña un futuro impregnado de romanticismo en todas sus manifestaciones. El arborescente espesor de "La selva Negra" dota a este rincón de Europa de un mundo de contrastes luminosos que nacen entre los huecos de la arboleda, impregnando a cada rama y a cada hoja ese hálito mitológico del que tanto se ha poetizado. Ana María mostró un interés desproporcionado por la pintura cuando sólo contaba con unos años. En Langenau vivió hasta los 7 años, lugar donde volverá algunos veranos; marcha a Gijón donde vivirá con sus tíos 6 años. Su mente lleno de colorido provocado por el sinfín de verdes filtrados por la espesura, chocan ahora con una rica gama en azules marinos y sus degradados. Allí sus primas empezaran por vez primera a pulir y canalizar la actitud salvaje que trajo de Alemania. La educación no sólo pasó a ser un juego para sus nuevas hermanas sino algo fundamental.
        Contaba con 13 años y su vida volvía a cambiar de mundo, cambiar de gente, de colores, de olores. Su destino fue León. Su arraigo volvía a desvanecerse. Internada en un colegio conoció el mundo de los ocres, de la aridez y dureza de aquel clima pero también experimentaba sus primeros contactos con la antigüedad. Al año siguiente se traslada a Valladolid, residencia definitiva de sus padres, donde cursará sus estudios medios y superiores. Paralelamente trató de encontrar un maestro o un entorno que satisficiera su necesidad de aprender las técnicas pictóricas llevándola a cursar 2 años de "Artes y Oficios" y una breve estancia en el estudio de un pintor. Dado su estancamiento y falta de convencimiento ante el mundo que le presentaban y que nada se asemejaba a la idea que ella tenía prosigue su búsqueda hacia la autenticidad artística. En ese momento conoce a J. A. Pérez Vigo lo que determina su abandono de lo anterior y la adhesión a este maestro, compartido únicamente con el estudio de los clásicos. Absorbió rápidamente los conocimientos técnicos, sin embargo no fue el aspecto que consideró importante en su relación con el pintor sino los avances experimentados en los aspectos teóricos. El viejo catedrático le enseñó a ver y comprender el mundo artístico en todos sus campos, y eso, como ella más tarde reconoce, fue de crucial importancia, porque como dicen los maestros, "un pintor es un ojo bien entrenado".


       Tras licenciarse en Historia del Arte y en Arqueología, Ana Pardo abandona el mundo académico para sumergirse profundamente en la privacidad de sus estudios. El fallecimiento del Pintor, y la poca aportación que la Universidad ofrecía a sus conocimientos pictóricos la encerraron en el mismo espíritu de trabajo que recogió de su profesor, cayendo, consecuentemente, en su mismo defecto: desinterés en ganar reconocimiento.
 

     Hasta el nómada necesita de algún lugar dónde pueda apoyar su nostalgia. La vida de Ana Pardo, sin pretenderlo, discurre como la del viajero condenado a vagar por el mundo sin posibilidad de regreso a alguna parte. No es momento para dilucidar si las circunstancias modelaron a una pintora o si su pintura novelan unas circunstancias, pero lo indiscutible, lo incuestionable de su vida es que Ana toma el papel y el lienzo como su tierra natal y sólo en ellos vuelca sus sueños......, sólo en ellos encontrará sus raíces.  

 

OBRA - Sus Inicios

     Ana Pardo comienza imprimiendo más seriedad a sus acuarelas, quizás como más tarde comenta ella, por el menor presupuesto que se necesita para desenvolverse en un trozo de papel. Por supuesto contará con los mejores maestros, pues iniciándose en la copia de Dürer, su vida irá discurriendo en la búsqueda de los entresijos de esta técnica haciendo especial hincapié en maestros ingleses como Cotman, Turner, Selby, Bonington o Rackhan por citar algunos. Copiaba y versionaba pero, fundamentalmente, extraía conceptos cromáticos de cada uno.

          El óleo, considerado por ella como "el rey de los medios de expresión pictórica" es la técnica que mejor desarrolla, no en vano tuvo a maestros de la misma valía que en la acuarela. Tiziano, Rubens, Tiepolo, Rembrat, Courbet, Fragonart, Renoir etc., sirvieron como pilar de apoyo en la forja de su propio estilo.

 

 

 

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