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"Mi vida: Revelación" - Óleo sobre lienzo - 81 x 100 cm
Alta resolución (8 MB)
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Comentarios realizados por Ana Pardo Segundo cuadro perteneciente a la serie Mi vida, y como en el primero, sigo desarrollando el carácter ambivalente que fantasía y realidad comportan sobre la conducta humana.
¿Que
es fantasía?, ¿dónde ubicarla? Para hombres más prácticos, el universo de la fantasía está estrechamente vinculado a un exceso de imaginación; una vorágine de deseos, proyectos, ambiciones, quimeras, ensueños o utopías que se manifiestan de forma desordenada y contradictorias entre sí; la fantasía es una gripe intelectual, inherente a la juventud y que la madurez mitiga. Dichas posturas son las más extendidas, pero ¿cual es la verdadera estructura que sostiene a cada una de ellas? ¿Se han formulado correctamente? Si el espectador tuviera que identificarse con una de ellas ¿Cual escogería?. Si bien podemos encontrar hombres de cualquier ocupación en ambos lados de esta balanza, la gran mayoría de lectores que atiendan a esta propuesta responderán con el deseo; y porque no perciben la razón que sustenta dicho deseo errarán dos veces. Según avance en este planteamiento, muchos creerán que sólo trato de producir un truco de ilusionismo jugando con las palabras, pero no debemos olvidar que, aunque en el mundo de la fantasía no todo es lo que parece, la realidad puede contener fantásticos secretos que confundan a mentes menos preparadas. Desarrollemos, entoces, ambas posturas y descubramos hacia dónde conducen. Para los primeros, cómplices de la Fantasía, el cuadro parece autodescribirse en el momento en que sitúo la escena en la cavidad de un bosque, lugar de recogimiento, lugar secreto, más propio de animalillos, el rincón de donde suele emerger la figura evocadora que guiará nuestros proyectos. Para estas mentes abiertas y receptivas, el lirismo metafórico que encierra estos recovecos siempre serán fuente de inspiración; las cosas más pequeñas y ocultas entrañan realidades más grandes y genuinas, porque aunque la realidad parte de infinitas sinuosidades, todas van encaminadas a un mismo destino: hacia la luz del entendimiento. El poeta podrá situar bajo las raíces un extraño fenómeno como un matemático un extraño número, pero si observamos atentamente su esencia y el curso de su testimonio, descubriremos una realidad mayor donde cabemos todos. Para los segundos, adictos a la cordura, la fantasía vive entre una maraña de ficciones que la voracidad juvenil alimenta y que impide al individuo tomar conciencia de los verdaderos mecanismos que dirigen su vida. La fantasía se desarrolla con el modelado de engendros, espíritus, hadas, todos en mágicos escenarios, majestuosas torres, siniestras raíces. Si tuvieran que conferir algún elemento metafórico al cuadro, la oquedad, por ejemplo, la presentarían como el angosto espacio donde se desenvuelve tanta subjetividad; como un pozo, prisión de aquellas mentes que no logran zafarse del seductor canto de sirena que cautiva nuestra razón.
Para
el primer grupo, la fantasía se desenvuelve siempre entre
tonos calientes, coqueteando con rojos y amarillos, irradiando e
impregnado su calor al resto de la paleta cromática que
compone la obra. La invención se transforma, toma cuerpo
real.
En
definitiva: Quizá el espectador siga arropando su primera decisión, tal vez empiece a percibir cierta fragilidad en sus convicciones. En Revelación, la muchacha muestra sorpresa ante una verdad que se le revela, muy lejos de lo imaginado. Como hija de un rey, sentíase una princesa abandonando el castillo sin más deseo que conocer una porción de la realidad externa; nunca hubiera abrigado la más leve sospecha de su cuna, su virtud y su destino. Pero como dice un proverbio romano, por la ignorancia nos equivocamos y por las equivocaciones aprendemos; y ella aprendió que la realidad no era otra que su oscuro agujero, pues hija de un jardinero, ella misma era mera ilusión e ilusión el mundo que se abría ante su mirada.
Revelación
es un juego de percepciones, una paradójica disensión
hacia el sentir popular. Al contrario de lo que todo el
mundo cree, son los más cabales, aquellos a los que
llamamos escépticos y realistas, los que han configurado
todo el edén de imágenes que nuestro intelecto
utiliza cuando entornamos los ojos y queremos, por unos momentos,
ser impregnados de la mágica fantasía. Salvo las
excepciones de rigor que toda hipótesis debe contener y
discrepando con el mundo, no creo en el romanticismo de los
artistas, en la lealtad de los políticos o en el
misticismo de los prelados; estos atributos son formas de vida
que sólo pueden hallarse en personas ajenas a la
elaboración y articulación de las ficciones. Creación y recreación, dos aspectos de la imaginación, dos pilares de nuestra humanidad. Revelación contempla ambas visiones desde ambas perspectivas; y aunque la imaginación humana es polifacética en cuanto a su configuración y puede desarrollarse en cualquier campo, quiero restar ambigüedad al tema confiriendo al cuadro un revestimiento clásico, o lo que es lo mismo, empleo un lenguaje universal que me permita fondear en la mente de cualquier persona. Todos captarán el significado de su atmósfera; los valores que extraigan podrán extrapolarlos a su mundo personal.
El
cuadro no parece reflejar posiciones antagónicas, todo lo
contrario, su expresión es equilibrada. La joven situada
en el umbral de los dos mundos percibe ambas naturalezas. La
pintura no se desequilibra porque todo lo cercano a la figura aun
no llega a desnaturalizarse. El cuadro bien pudo crecer en
formato apaisado saturando dichas ideas en ambos lados, pero
Revelación quiere hablarnos de proporción,
de la armonía que el hombre debe encontrar entre los
corredores de esta dualidad. |
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