
ESTILOS
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7 - ENERO - 2004 Se ha establecido desde un determinado momento que vendría a coincidir aproximadamente con la aparición de las corrientes abstractas, una especie de concepción maniquea de las estructuras estéticas y particularmente en Pintura. Esa dualidad deriva en un sinfín de significados ligados a esa división tajante, pero en realidad artificial, que enfrenta Realismo con Abstracción (y quizá siendo más fino, "contra Abstracción).
Los críticos e historiadores de la
Pintura se han vueltos excesivamente cientifistas y su afán de individualizar
cualquier manifestación creativa les lleva a diseccionar tan exageradamente los
elementos que la componen que pierden no sólo las propiedades y consecuencias en sus
interrelaciones sino la propia unidad primaría, es decir, sentido y razón (clara o no) que guió su elaboración, y como este estudio acaba
ciñéndose a tan sólo unas pocas figuras, ese mismo especialista ignora o
relega el resto de la realidad artística a una vana confirmación o no del
apéndice resultante. Es cierto y hasta ineludible que por necesidades de
didactismo y ordenación el estudioso de las Obras de Arte se vea en la necesidad
de romper el devenir histórico a fin de establecer en líneas
generales unas categorías o estilos que nos permitan entender propósito y
procedimientos que guiaron sus obras, unas veces basadas en aspectos
cronológicos, otras formales, las más sociales, pero estas parcelas, no nos
olvidemos, son divisiones ficticias, divisiones artificiales que dan "una" explicación
de "una" cosa concreta en "un" momento determinado y que
no
siempre responden a un enfoque lineal (tanto de tiempo, de lugar como de estilo).
Y es que el esfuerzo por descubrir matices nuevos en el Arte no sólo nos aleja de su perspectiva más razonable e intuitiva sino que acabamos por convertirlo en una amalgama de conceptos ininteligibles dado el gran número de contradicciones que llegan a acumularse. Pero nuestro afán de protagonismo quiere ir más lejos aun, incluso sobre el propio artista, llevándonos a situaciones esperpénticas. Sobrados son los ejemplos de asombro de un artista que escucha en boca de un crítico los interminables significados y finalidades halladas en la construcción de su propia obra. Y hete aquí donde llegamos a una de las paradojas más sangrantes de la actualidad artística, disponemos de todo un compendio enciclopédico de términos que conforman el Arte de la Pintura y es la década donde menos palabras utilizamos para su comunicación. En la actualidad, bien sea a través de Galerías, Fundaciones o Museos se establece una dicotomía peligrosa entre dos únicas palabras para "entendernos": pintura Realista (Hiperrealista para, según éstos, los más avanzados) y pintura Contemporánea (el resto que no tenga un parecido significativo con la realidad formal).
Intentemos retomar un poco estos
conceptos que la actualidad ha simplificado de forma tan banal. ¿Qué es realismo? Si nos atenemos a su percepción formal se le reconoce como aquel género cuyo motivo compositivo es identificable con cualquier ente u objeto que nos rodea, y hoy más que nunca se asienta la opinión que cuanto más similitud óptica tenga el motivo con el modelo mas realista será. (concepción errónea que desemboca en la parálisis creativa, lírica y cautivadora de la Pintura y que además, conlleva a la pérdida de su propia identidad como Arte ante su acercamiento al discurso Fotográfico). ¿Y Abstracción? ¿Qué es Abstracto en Arte? Dando un voto de confianza a la capacidad intelectiva del lector, les invito a que extrapolen la dinámica conceptual utilizada en el realismo y traten de concretar intuitivamente este concepto tanto desde su aspecto formal, como desde su aspecto más teórico.
Pero incluso aceptando (que no es el caso) estas dos formas de encasillar "La Pintura", el recelo del espectador ante la contemplación de un cuadro proviene precisamente de la disgregación de estos dos elementos, componentes que son consubstanciales a cualquier manifestación artística. Por eso mi propia visión a la hora de juzgar una obra de Arte parte de un principio más conciliador, y que al amparo de aquellos que construyeron la Historia que conocemos establezco en dos categorías básicas: La idealización de la realidad. Toma como punto de partida la naturaleza o aquello que vemos dotándola de una serie de elementos subjetivos, dando un alma a lo que no la tiene y proyectando lo mental de tal manera que se transforma en algo distinto de lo que era.
La realización de una idea. Es para
mi la esencia y el estado superior en el Arte. Consistiría en tomar como punto
de partida algo que surge en la mente del ser humano, del artista y que en ese
proceso de transposición al material lo dota de elementos que permiten que esa
"idea" tome una "Realidad" para poder acercarse al destinatario
o espectador; se
realizará esa idea de tal forma que en ese proceso toman cuerpo los elementos
expresivos que son el alma de la obra de Arte. Esto se demuestra en las obras
que ya forman parte de nuestra esencia como pensantes. ¿alguien se imagina el
Olimpo de otro modo que como lo "realizaron" en la época de Pericles, ¿alguien
se imagina que los integrantes de la Santa Cena se sentaron de otra manera que
como lo dispusieron los artistas? Pues bien, esas "realizaciones" corresponden
más a ordenamientos compositivos relacionados con la armonía, la belleza y la
expresividad que con la pura realidad. ¿no sería ingenuo pensar que realmente la
Virgen Maria vestía con colores primarios? Lo cierto es que esta ordenación
cromática corresponde a un cálculo armónico - compositivo-expresivo del color
que le lleva a "realizar" de la manera más perfecta (artísticamente hablando) su
idea del tema. ¿Conclusiones que pueden extraerse de esta ordenación?:
La Pintura es Arte y es Ciencia, toda obra tiene una parte subjetiva de mayor o menor lirismo, y otra que se rige a través de propiedades extrínsecas a nuestra voluntad; el espectador las intuye, el pintor las conoce, el maestro las domina, y sólo el equilibrio de ambas será lo que otorgue calidad a una obra.
Bajo este contexto, cuando me preguntan que
autodefina mi estilo no puedo sino levantar la vista y perderme en el mar de
ideas y realidades por la que ha estado viajando mi obra, quedo enmudecida. ¿Que estilo tiene mi pintura? Mi pintura no va en pos de un estilo, es Pintura, nada más.
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